Olvide por un momento todo lo que crea saber sobre Amanda Knox. Resulta complicado no tener en la memoria alguna huella de un proceso judicial que acaparó titulares en todo el mundo: el asesinato de Meredith Kercher, la detención de Knox, la condena inicial, la posterior absolución y una investigación plagada de prejuicios.
En aquel relato mediático, Knox fue presentada como "zorra", "adicta al sexo", "una bruja americana". Incluso se difundió que padecía VIH tras unos análisis de sangre erróneos. También se sostuvo que había convencido a dos hombres, Raffaele y Patrick, para asesinar a Meredith tras una orgía.
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