El Manchester United perdió la final de la Europa League ante el Tottenham y la derrota abrió una grieta pública entre Alejandro Garnacho y su entrenador, Rubén Amorim.
El delantero argentino, molesto por jugar solo 20 minutos, lanzó críticas en medios argentinos, mientras su hermano y agente acusó al técnico de "tirarlo debajo de un autobús".
Garnacho había sido titular durante casi todo el torneo, pero Amorim decidió dejarlo en el banquillo en el partido más importante.
El técnico portugués no se quedó callado: le reprochó al joven haber fallado una ocasión clara en semifinales.
Todo apunta a un quiebre profundo en la relación entre ambos, que podría influir en el futuro inmediato del jugador en el club.