00:00Nos hemos vuelto expertos en indignarnos en las redes sociales, nos desvivimos por compartir
00:06fotos de perritos rescatados, por exigir justicia para el gatito maltratado, nos desgarramos
00:11las vestiduras cuando un animal sufre, pero ¿y la vida de los seres humanos? Es al parecer
00:17cada día vale menos. El caso de Tultitlán es la prueba más escalofriante de esta descomposición
00:22social, de esta sociedad que ya huele a podrido. Un bebé recién nacido metido en una bolsa
00:26de plástico por su propio padre biológico, un chavo de 18 años llamado Lucio. Y si eso
00:32no era suficiente, la madre Diana, de 21, le manda un mensaje de texto en donde le dice
00:37que lo tiene un canal, porque la cosa esa todavía se muere. La cosa esa. Así se refiere
00:43a su propio hijo, al que tuvo al interior de sus entrañas por lo menos 7, 8 meses.
00:49Como si fuera un pedazo de basura, menos que un perro, menos que nada. Esto no solo es
00:53un crimen aberrante, es un espejo de lo que nos hemos convertido. En los medios, en los
00:58noticieros y en todos los noticieros, en este, y hay que hacer un mea culpa, los muertos
01:02ya son solo cifras. Diez ejecutados aquí, cinco colgados allá, fosas con 30 cuerpos
01:08y nadie pestañea. Nos hemos acostumbrado al horror. La vida humana ya no vale nada,
01:13y créame, eso nos pone en peligro a todos, a usted, a mí, a sus hijos. Porque cuando
01:18un padre puede matar a su hijo sin sentir nada, cuando una madre ordena deshacerse de
01:23un bebé como si fuera un estorbo, es porque como sociedad ya nos rompimos. Cuando la vida
01:28vale menos que una mascota, entonces cualquiera se la puede quitar. Una maldita rata que te
01:33mata por robar un celular, un sicario sin cerebro que dispara en una plaza por órdenes
01:38del patrón. Cada día sobrevivimos, ¿eh? Por suerte. Pero la pregunta es ¿hasta cuándo?
01:43¿Hasta cuándo nos van a tocar a nosotros los balazos?