Más que la descolonización de los museos, en casos como este urge la «sentidocomunización» de los museos. Qué sentido tiene exponer una bebida de orina de vaca o cócteles que mezclan vodka con el corazón latente de una serpiente cobra o un vino fermentado a base de crías de ratón lo saben sus creadores y los responsables culturales y administrativos. Según ellos es reflexionar sobre el asco en el Museo de la Comida Asquerosa (Disgusting Food Museum) en Berlín.
Vídeo: EFE
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