El culebrón del convento de las monjas de Belorado, continúa. Ahora habla la única religiosa que ha abandonado esa comunidad religiosa.
Se llama Sor María Amparo, y lleva 62 años de vida religiosa. Dice que «su salida del convento fue traumática y vigilada, impidiéndole hablar con las monjas mayores». Decidió irse del convento de Belorado debido al ambiente que considera «sectario».
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