Si hay un hotel en Los Ángeles que es mejor no pisar, ese es el antiguo Hotel Cecil.
Sus paredes han sido testigos una larga historia de suicidios, asesinatos, desapariciones y reportes de actividad paranormal. Un lugar para no dormir, literalmente.
Fue construido en 1927, cuenta con 600 habitaciones y algunos de sus huéspedes fueron vistos allí por última vez... Elisa lam, es una de ellas
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