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  • hace 4 años
Un fuerte terremoto submarino deja al descubierto una ciudad aparentemente antigua, pero avanzada, cuya zona está repleta de cápsulas metálicas. Nelson y compañía suben a bordo una de las cápsulas y descubren vida en su interior. Consiguen abrirla y recuperan a un hombre de aspecto extraño, un hombre que afirma pertenecer a una civilización de veinte millones de años, producto de un ciclo evolutivo anterior. Lo que más le preocupa es que Nelson rescate también las demás cápsulas, cada una de los cuales, según el alienígena Zar, contiene uno de los suyos. Al ser interrogado, el alienígena dice, entre otras cosas, que su pueblo no duerme: el sueño es para los animales. Nelson y Crane, sospechan de las circunstancias y del extraño comportamiento de Zar, le entretienen para obtener más información sobre él.

Zar, mientras tanto, manipula en secreto el equipo del Seaview, y más públicamente, se sienta ante la biblioteca de microfilmes del submarino, absorbiendo información sobre nosotros, los humanos, a un ritmo alarmante. Al final resulta que Zar y su gente son portadores de enfermedades que destruirían a la humanidad si son liberadas en el mundo; Nelson y Crane deben destruir a Zar con una llamarada de fuego; Nelson cree que es la única manera de matar a la irascible criatura sin liberar sus enfermedades en el mundo. Al darse cuenta de que la gente de Zar puede ser una amenaza en el futuro, el almirante cubre las cápsulas restantes con toneladas de roca derramadas por varios torpedos bien colocados.
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