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  • hace 5 años
Mientras los talibanes invadían Afganistán y todos los presidentes europeos salían a dar explicaciones informando sobre la situación del país, Pedro Sánchez seguía a cuerpo de rey en La Mareta.

Acompañado de su esposa Begoña, tostándose al sol, en la tumbona y con alpargatas, el socialista se limitaba a poner dos míseros tuits zanjando el asunto.

Cuando los soldados españoles y afganos que habían colaborado con el país, llegaron a suelo español, fue cuando el presidente se dignó en aparecer, sacándose la foto de postureo, y presumiendo de buena gestión.

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