Las pensiones son hoy un enorme problema provocado por una clase política impagable, sobre todo impagable. Decisiones incomprensibles, promesas irresponsables en cualquier momento que son inaceptables cuando la deuda del país se ha ido por encima del 123% sobre PIB. En ese contexto, Escrivá tiene razón cuando afirma que los baby boomers tendrán que elegir entre jubilarse más tarde o reducir su pensión. No nos gusta oír según qué cosas pero esta no va a ser la última ni, probablemente, la más desagradable.
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