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  • hace 5 años
Nueva York, 20 dic (EFE).- A comienzos de 2020, Donald Trump parecía haber puesto las bases para perpetuarse cuatro años más en la Casa Blanca: la economía crecía, los mercados se situaban en máximos, los conflictos externos se reducían y solo las tensiones internas ensombrecían el mandato del republicano. La pandemia y una nefasta gestión que la negaba trastocaron esa agenda, pusieron al demócrata Joe Biden en la presidencia y dejó a la mitad del país llena de rencor antidemocrático.
En enero, el país estaba exhausto tras cuatro años de presidencia de un líder polarizador, intransigente y que relegaba el rol de Estados Unidos en el mundo al de un comerciante enfadado con los negocios del anterior gerente. Pero tras haberse sobrepuesto a un "impeachment" y con el movimiento conservador más enérgico que nunca, Trump parecía destinado a volver a ganar contra todo pronóstico.
A finales de año y tras más de diez meses de dura pandemia el panorama es muy diferente: hay más de 300.000 muertos que se podrían haber evitado en gran parte, Trump sigue atrincherado en el Despacho Oval negando la victoria del presidente electo, Joe Biden, y siembra peligrosas dudas sobre si la democracia es el sistema más apto para imponer la voluntad de una mayoría de manera pacífica. Cada día, muchos piensan que las armas son su último recurso.
Las elecciones generales del 3 de noviembre fueron un referéndum sobre el sentir de Estados Unidos. "Sin la pandemia, Trump probablemente hubiese ganado", explica en entrevista con Efe Tom Nichols, profesor de Harvard Extension Schooly miembro de la "resistencia" detrás del "Proyecto Lincoln", un grupo de republicanos y moderados que se ha opuesto con firmenza contra lo que Trump representa.
POLARIZACIÓN
Pese a perder esos comicios, Trump y sus acólitos han conseguido mejor que nadie trasladar a decenas de millones de estadounidenses a una realidad paralela. "Trump ha posicionado al Partido Republicano como el partido de los trabajadores, pese a que no ha representado sus intereses (...) ha lanzado todo esto a través de los algoritmos de las redes sociales para crear una realidad que no es la que muestran los hechos", señala Kenneth Baer, consultor político y miembro del equipo de la Casa Blanca en el primer mandato del expresidente Barack Obama.
"Hubo un tiempo en que había liberales republicanos del noreste y del Medio Oeste. Esos ya no existen. El país vive en una absoluta polarización a causa de Trump", añade.
En opinión de Nichols, que recientemente publicó "Our Own Worst Enemy" (Nuestro Propio Peor Enemigo), la polarización es el producto de otro efecto que llegó con la caída de la Unión Soviética, el fin de los enemigos externos y la complacencia del capitalismo estadounidense.
"De algún modo nos convertimos en la sociedad decadente que criticaban los soviéticos" y el enemigo de EE.UU. es el propio pueblo estadounidense, enfermo de un "individualismo infantil", que ignora los deberes cívicos que demanda una democracia y ha ca

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