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  • hace 11 años
Barcelona, 11 oct (EFE).- A la espera de ser apartado del ejercicio sacerdotal, el cura y teólogo Kzysztof Charamsa sigue vistiendo su sotana y alzacuellos y defendiendo la confesión que el pasado día 3 provocó una revolución en el Vaticano.
Ante luz y taquígrafos, Charamsa decidió "salir del armario" y mostrar ante el mundo su homosexualidad y a su pareja estable.
Tras este gesto, el todavía prelado mantiene duras palabras hacia la Iglesia católica. Denuncia que la Iglesia es homofóbica y está anclada en la "heterodictadura" del pasado.
Palabras menos críticas para el Papa Francisco, atrapado, a su juicio, por una oposición "fóbica e irracional".
Indignado por su expulsión de los diferentes cargos que ocupaba como teólogo de la fe católica rechaza también las acusaciones del obispo de Polonia.
El prelado, que ha trasladado su residencia a Barcelona a la espera de ser expulsado definitivamente, opina que su caso no es único, ni raro dentro de la Iglesia.
Una realidad, cree, a la que debería enfrentarse el Papa y asumir, también en este caso, que la revolución que pretende llevar a cabo pasa por no estigmatizar al colectivo homosexual. Palabras clave: efe,iglesia,homosexualidad,kzysztof charamsa

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