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  • hace 10 años
El padre Carlos Cancelado nos relata el triste final de todos aquellos y aquellas que quitaron una vida por mano propia, y de todos aquellos que de una manera u otra, directa o indirecta cometieron asesinato o suicidio, acabando con la vida de un ser humano, cuando es Dios el único que puede quitar la vida; los tormentos infernales para los asesinos son terribles, pues este es un pecado abominable ante los ojos Dios y su justicia contra los asesinos es también implacable (de la visión del infierno de la vidente Oliva Arias)
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