Se han acabado los negocios de inversión, las operaciones de alto riesgo, muchas heredadas de gestiones anteriores, y se ha suspendido la relación comercial con 3.300 clientes, entre cuentas durmientes no operativas, y otras de organizaciones y particulares laicos.
El Banco Vaticano ha entrado en una fase clave de su reestructuración que va a cargo del cardenal australiano, George Pell, prefecto para los Asuntos Económicos.
Transparencia. No más escándalos, ni sospechas, ni de corrupción de ni lavado de dinero. El papa Francisco está acometiendo la reforma del Instituto de Obras de Religión (IOR) en el que sólo podrán operar los miembros del clero, las instituciones católicas, los empleados y extrabajadores del Vaticano titulares de cuentas y pensiones, además del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede.
El Banco Vaticano cierra 2013 con un balance neto de 2,9 millones de euros, lejos de los 86,6 millones de 2012.
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