En Uruguay, el fútbol, más que un deporte, es una de las máximas expresiones culturales del país. Lo juegan profesionales, amateurs, los niños, los ancianos, los pobres, los ricos, sean hombres o mujeres. Lo juegan en cualquier parte. En la playa, en la calle, en las plazas. El fútbol no distingue clases sociales, políticas, religiosas ni de ninguna índole.
El edificio más emblemático de su capital, Montevideo, es el Estadio Centenario, uno de los 15 más grandes de América, y que ha sido declarado por la Federación Internacional de Fútbol, FIFA, como Monumento Histórico del Fútbol Mundial. Casi todos los uruguayos han asistido alguna vez a un partido en el Centenario. Casi todos son hinchas de algún equipo, o juegan en alguno de los cientos de clubes que nacen en todos los barrios.
No todo es diversión, como debería. En el baby fútbol se puede ver a los padres gritando y presionando a sus hijos desde muy chicos para que jueguen bien. Estos niños son la esperanza de "salvar" económicamente a sus familias, muchas veces de origen humilde.
Quizá sea esta una de las razones por las cuales un país tan pequeño que cuesta encontrarlo en el mapa sea reconocido internacionalmente por el fútbol. Resulta inexplicable que un país con solo 3 millones y medio de habitantes tenga dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos, dos Copas del Mundo y que sea el que más Copas de América ha conseguido.
Entre los dos tradicionales equipos de Uruguay, Nacional y Peñarol, suman 8 Copas Libertadores de América y 6 Intercontinentales, siendo los que más veces la han conquistado. La celeste, como le llaman a la selección nacional, está pasando en la actualidad por un gran momento. Tras lograr el cuarto puesto en el Mundial 2010, los jugadores fueron recibidos en el país como héroes.
Este año, la Copa se juega en Brasil, y dejando atrás décadas de muy malos resultados, los uruguayos vuelven a abrazar la esperanza de ganar un Mundial. Hace revivir la esperanza de un nuevo "maracanazo", la victoria deportiva que dio gloria al país hace más de 60 años. Esta ilusión hace olvidar la inflación, la violencia, hasta las elecciones nacionales que se celebrarán este año.
El fútbol se ha globalizado. La última final del mundo en Sudáfrica en 2010 fue vista por más de 700 millones de personas. Se estima que el fútbol es hoy el deporte más popular del mundo, con 270 millones de jugadores y 1,7 millones de equipos. La FIFA tiene 209 países miembros, más que las Organización de las Naciones Unidas (ONU).
A través de la televisión o Internet, los grandes equipos del mundo como el Barcelona o el Manchester United son seguidos en los cinco continentes. Manchester United estima tener más de 350 millones de fanáticos en todo el mundo, mientras el Barcelona estima sus seguidores en 270 millones.
El fútbol es también una industria millonaria. Un solo jugador del equipo uruguayo Edinson Cavani vale 64 millones de euros. Se estima que Brasil 2014 generaría ingresos por 4000 millones de dólares. También son millonarios los contratos por derechos de televisación de los campeonatos alrededor del mundo.
No hay evento en el mundo, tragedia, guerra o victoria que ocupe más espacio en los medios de comunicación de Uruguay que el fútbol. Y no solo en Uruguay.
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