Sólo la presidencia ucraniana habla de acuerdo, mientras la oposición y la diplomacia europea mantienen prudencia.
Han sido una negociaciones agotadoras que acababan a las 7.20 de esta mañana según escribía en su twitter el ministro de exteriores polaco Radoslaw Sikorski, que junto a sus homólogos francés y alemán, han hecho de mediadores entre una oposición envalentonada y un gobierno presionado por todas partes menos por Rusia.
Mientras Sikorski prefería hablar de borrador y Laurent Fabius pedía prudencia, la televisión pública anunciaba un acuerdo a firmar este mediodía y que incluiría la formación de un gobierno de coalición en el término de diez días y elecciones anticipadas antes de que acabe el año.
Paralelamente, el Parlamento votará hoy, según el presidente del legislativo, Vladímir Ribak, otra de las principales reclamaciones de la oposición: la restitución de la Constitución de 2004.
Una votación que llega después de que ayer aparecieran las primeras grietas en el Partido de las Regiones del presidente Víctor Yanukovich: doce de sus diputados participaron en una votación en la que Rada Suprema prohibió con mayoría simple la operación antiterrorista anunciada el miércoles por el gobierno , que ha acabado con la vida de decenas de opositores.
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