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  • hace 16 años
El doctor Alfred Tomatis, un reconocido médico francés, se ha pasado los últimos cincuenta años estudiando los poderes creativos y curativos del sonido y la música, y en particular de algo denominado Efecto Mozart. Una y otra vez, Tomatis encontró que, más alla de las preferencias de los pacientes, o sus conocimientos sobre el compositor, invariablemente la música de Mozart calmaba al oyente, mejoraba su percepción espacial, y le permitía expresarse con más claridad.
En la actualidad los científicos concuerdan en que hay muchos diferentes tipos de música que puede ser terapéutica, pero últimamente los investigadores han confirmado como Tomatis, que la obra del compositor en particular, Wolfgang Amadeus Mozart, sobresale enigmáticamente entre todas las demás formas musicales por su poder de curar el cuerpo humano. A esa especial capacidad curativa la han denominado "Efecto Mozart".
Existen pruebas que indican que la canción y la danza son anteriores al lenguaje, lo que significa que la música es la lengua original de la humanidad. En verdad, los científicos han encontrado que dos tercios de los cilios del oído interno - los cilios son los miles de diminutos pelos que yacen sobre un plano liso - resuenan solo en las frecuencias musicales más altas. Esto parecería indicar que alguna vez, los seres humanos se comunicaron primordialmente, a través del tono o la canción.
Es posible que la música de Mozart haga "entrar en calor" al cerebro ya que ayuda a "organizar" los patrones de "encendido" de las neuronas en la corteza cerebral, fortaleciendo especialmente los procesos creativos del lado derecho del cerebro que se asocian con el razonamiento espaciotemporal.

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Aprendizaje

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