Russell Foster (1) CronobiologiaTry our new player
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Ya existe el estimulante modafinil, que nos puede mantener despiertos por 48 horas. Hace poco fue presentado ante la FDA norteamericana su sucesor, el armodafinil, cuyo efecto dura incluso más. Pero más inquietante es CX717, la droga que está probando Darpa, la rama del Departamento de Defensa estadounidense dedicada al estudio de armamento avanzado. Hace algunos meses, la testearon en soldados expuestos a condiciones de batalla durante cuatro jornadas consecutivas de 20 horas. Sólo pudieron dormir cuatro horas al día, en horario diurno, pero así y todo se mantuvieron en estado de alerta.
El laboratorio detrás del modafinil y del armodafinil es Cephalon, radicado en Pennsylvania (Estados Unidos). La idea original era tratar la narcolepsia, la apnea y los desórdenes del sueño. Sin embargo, drogas de este tipo podrían producir un cambio tan drástico como el que causó la ampolleta, invento que permitió trabajar aun después de la puesta del sol. ¿En el futuro tendremos compuestos químicos que posibiliten hacerlo más allá de las horas mínimas de sueño?
“El modanifil es sólo el comienzo”, comenta David Dinges, experto en sueño de la Universidad Estatal de Pennsylvania, que ha estudiado la droga en profundidad. Russell Foster, experto en ritmo circadiano de la Universidad de Oxford, concuerda: “Seremos la primera especie que ocupe las 24 horas del día –añade–. Sin embargo, sabemos muy poco de las consecuencias de privarnos del sueño”. Muy buenas no deben ser: las ratas mueren después de 17 días sin cerrar los ojos.
Las drogas parecen actuar sobre uno o dos neurotransmisores involucrados en el sueño, pero no replican el descanso real, dicen los especialistas. Se requiere la acción combinada de cuatro o cinco neurotransmisores para mantener a los humanos despiertos en forma natural. “Las drogas pueden ser efectivas por algún tiempo, pero no son un sustituto químico del sueño”, advierte Dinges.
El laboratorio detrás del modafinil y del armodafinil es Cephalon, radicado en Pennsylvania (Estados Unidos). La idea original era tratar la narcolepsia, la apnea y los desórdenes del sueño. Sin embargo, drogas de este tipo podrían producir un cambio tan drástico como el que causó la ampolleta, invento que permitió trabajar aun después de la puesta del sol. ¿En el futuro tendremos compuestos químicos que posibiliten hacerlo más allá de las horas mínimas de sueño?
“El modanifil es sólo el comienzo”, comenta David Dinges, experto en sueño de la Universidad Estatal de Pennsylvania, que ha estudiado la droga en profundidad. Russell Foster, experto en ritmo circadiano de la Universidad de Oxford, concuerda: “Seremos la primera especie que ocupe las 24 horas del día –añade–. Sin embargo, sabemos muy poco de las consecuencias de privarnos del sueño”. Muy buenas no deben ser: las ratas mueren después de 17 días sin cerrar los ojos.
Las drogas parecen actuar sobre uno o dos neurotransmisores involucrados en el sueño, pero no replican el descanso real, dicen los especialistas. Se requiere la acción combinada de cuatro o cinco neurotransmisores para mantener a los humanos despiertos en forma natural. “Las drogas pueden ser efectivas por algún tiempo, pero no son un sustituto químico del sueño”, advierte Dinges.
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