RAUL ESPERT
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La Ecografía en 4D es la imagen obtenida por ultrasonidos de un feto que se ofrece en tres dimensiones y en tiempo real, de modo que permite la obtención de una imagen verdadera del feto. Nos olvidamos pues de la tradicional imagen borrosa en dos dimensiones y ahora podemos tener una auténtica fotografía del bebé que muestra sus facciones y la forma de todas las partes del cuerpo.

Al añadir la cuarta dimensión, el tiempo, el ecógrafo consigue ver lo que le ocurre al bebé en ese mismo momento. Si se está chupando los dedos, si se estira, si abre o cierra la boca, e incluso si sonríe.

Esta ecografía no mejora el diagnóstico. Toda embarazada debe tener perfectamente claro que la ecografía 4D no es un nuevo medio de diagnóstico fetal ni tampoco una herramienta que mejore la calidad del diagnóstico fetal porque esta operación se hace por medio de los datos que proporcionan las tradicionales ecografías en dos dimensiones. Si decidimos la realización de una ecografía 4D es para ver algún detalle o afinar algún aspecto concreto.

En una ecografía 4D no se ve más de lo que se ve en una de dos dimensiones, aunque se ve mejor. Si una embarazada se hace una ecografía 4D no recibe mejor diagnóstico que una que sigue haciéndoselas por el procedimiento tradicional, pero sí consigue conocer algún nuevo detalle de su bebé y podrá conocer los rasgos de su futuro hijo.
En la actualidad, la casi totalidad de las ecografías 4D se practican por mera curiosidad de los padres, deseosos de ver cómo será su bebe, en centros sanitarios privados y con unos precios cercanos a los 200 euros. La ecografía 4D es valiosa para visualizar con mayor detalle problemas que afectan a la piel del bebé, como el labio leporino o la fisura palatina.

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