RAUL ESPERT
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Desde la aplicación del láser en las operaciones de vista, la Oftalmología ha experimentado un desarrollo espectacular. Miopía, astigmatismo e hipermetropía ya no son barreras infranqueables para la medicina. La cirugía láser permite deshacerse de las gafas y lentillas en tan sólo quince minutos, de forma ambulatoria, sin riesgos y sin dolor. Es lo que se denomina ‘cirugía refractiva’.
Pero ¿realmente es oro todo lo que reluce?, ¿es tan segura como popularmente se conoce?, ¿se obtienen los resultados deseados?

La córnea en el punto de mira
Sólo las afecciones relacionadas con la córnea tienen solución a través de la cirugía láser. Ella es la puerta de entrada, junto con la pupila, de los rayos de luz que deben enfocarse para crear una imagen en la retina. Si tiene algún tipo de imperfección, se generan imágenes incorrectas. Dependiendo de cuáles sean estos defectos, estaremos ante:
Miopía: la córnea es demasiado curva, por lo que los rayos de luz convergen por delante de la retina en lugar de hacerlo directamente sobre ella. ¿Resultado? Los objetos cercanos se ven fácilmente, pero los lejanos con dificultad.
Hipermetropía: es el caso contrario. La córnea es demasiado plana, por lo que la luz se enfoca por detrás de la retina. ¿Resultado? Visión borrosa de cerca y a veces también de lejos.
Astigmatismo: la curvatura de la córnea es irregular en diferentes puntos, por lo que el enfoque de luz se produce en más de un punto de la retina. ¿Resultado? Visión borrosa y distorsionada.
Si tú padeces alguna de estas afecciones, ahora tienes otra opción al uso de las gafas y lentillas: la cirugía refractaria, que eliminará el número de dioptrías (grado de afectación ocular) para normalizar la visión.

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