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    Tumor frontal: Neurocirugia y rehabilitacion

    RAUL ESPERT

    por RAUL ESPERT

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    Los aspectos clínicos de los tumores intracraneales son muy variados. Algunos son comunes a todos ellos, mientras que otros son sugestivos de ciertos tipos de tumores. Pueden hacernos confundir con otras lesiones ocupantes de espacio no tumorales (absceso, infarto y hemorragia cerebrales), siendo muy importante la historia clínica, exploración física y pruebas de neuroimagen para su diferenciación.
    Son frecuentes los síntomas debidos a hipertensión intracraneal, con deterioro cerebral global, a lo que contribuye el efecto de masa del tumor, el edema que lo circunda y la propia obstrucción que el tumor puede producir en las vías de drenaje del LCR.
    Un segundo grupo de síntomas es el debido a la expansión tumoral, por destrucción y compresión de estructuras intracraneales. La expresión más directa de la expansión tumoral son los llamados síndromes focales o parcelares, como son los síntomas negativos (pérdida de funciones cerebrales, como hemiparesia) y los síntomas positivos (crisis convulsivas parciales). En su crecimiento los tumores pueden obstruir la normal circulación del LCR originando una hidrocefalia obstructiva que aumentará más la hipertensión intracraneal y sus consecuencias clínicas; ésto es frecuente en los tumores de fosa posterior, pues pueden ocluir el cuarto ventrículo o el acueducto de Silvio, y en la región paraselar por oclusión del agujero de Monro.
    El grado más grave de hipertensión intracraneal se traduce en la formación de hernias cerebrales, situación en la que tejido cerebral es desplazado de su localización habitual e irrumpe en otros espacios cerebrales comprimiendo sus estructuras genuinas, con la subsecuente clínica.