ALEMANIA FEDERAL VS FRANCIA 1982

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udoharris

por udoharris

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. Faltando 5 minutos Amoros reventó el travesaño, pero fue contrarrestado en el ping pong con dos salvadas providenciales del arquero francés a Karl Heinz Föerster y Paul Breitner.
El alargue sirvió para ver cómo en 30 minutos dos equipos pueden dar lo máximo de sí mismos y entretener al espectador neutral (aunque después de la salvajada del arquero alemán, era dudoso que quedara alguno) al borde del colapso nervioso. A los tres minutos del primer tiempo suplementario, Giresse se escapó por derecha y le cometieron un foul que hoy sería mancha. Tras el centro ejecutado por el muestra gratis (?), la pelota se desvío en la barrera y le quedó servida a Tressor que desvencijó la valla con una volea. Allí, Derwall decidió quemar las naves y mandó a la cancha a un hombre que sería decisivo: Karl Heinz Rummenigge. La macana es que al toque, Francia se puso 3 a 1. Rocheteau, Platini y Six entretuvieron a la defensa teutona con un toqueteo que los dejó más perdidos que ciego en tiroteo, éste último dio un toquecito corto atrás para Giresse que entró como una tromba y con un furibundo derechazo aumentó el marcador. El gol estuvo lejos de ser un golpe de gracia para Alemania, sino más bien todo lo contrario. Armados de coraje salieron a buscar la heroica. A un minuto del final, Rummenigge en la primera pelota que tocó puso el 3 a 2. La famosa bomba psicológica.

Littbarski seguía haciendo un surco por la banda izquierda: al centro para el delantero del Bayern Munich se le sumó otra escalada con centro a Grubesch que le bajó la pelota a Fischer para que le de forma a la chilena más antiestética y pedorra de la historia, pero que fue gol (?). 3 a 3 y los niveles de emotividad ya estaban alcanzando tintes épicos. Los pibes del muro fundieron biela al mismo tiempo que los chochamus del versito Liberté, egalité, fraternite (?) se querían cortar las bolas con un petit four. Conclusión: penales. Y ganaron los alemanes, nomás. Como siempre, bah: cuando uno se empieza a aburrir, gol de Alemania (?). Triste es que Harald Schumacher haya sido el héroe al atajar los remates de Six y Bossis.

Platini jugó, como diría Galeano, con los dioses adentro ese día. “Fue mi mejor partido”, alguna vez dijo el astro francés. “Aquello que sucedió en esas dos horas encapsuló los sentimientos de la vida. Ninguna película u obra de teatro pudo capturar tantos sentimientos, tantas contradicciones. Fue completo, tan fuerte. Fabuloso.”.

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