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Violencia en Kiev: testimonios del personal médico

hace 4 años179 views

Está viva. Olesya Zhukovska, la joven socorrista ucraniana de 21 años está fuera de peligro. Lo anuncia ella misma en su tweet en ucraniano: “Estoy viva. Gracias a todos los que me están apoyando y rezan por mí. Estoy en el hospital, por el momento estoy estable”.

El jueves hacia mediodía, Oleysa estaba en el cruce de la avenida Institutska con la plaza de la Independencia cuando una bala le atravesó el cuello. Consiguió escribir un tweet diciendo que se moría. Pese a que perdió mucha sangre, la evacuaron al hospital y la operaron a tiempo. Euronews ha preguntado por ella esta mañana al jefe del servicio médico de Maidán, el doctor Oleh Musiy:

“Cuando la trasladen de cuidados intensivos a planta, esperamos que pueda terminar su convalecencia aquí, con nosotros. Espero que su pronóstico vital se mantenga, sabiendo, eso sí, que su herida en el cuello era grave. Lo que hemos constatado tanto en el caso de Olesya como en el de los que murieron ayer, cuyos cadáveres ayudamos a trasladar al centro anatómico forense, es que en el 70-80% de los casos, presentaban heridas de bala en la cabeza o en el cuello.

Más de 1.500 médicos, enfermeras y socorristas voluntarios trabajan en el servicio médico de Maidán desde principios de diciembre. Hacen jornadas de 8 a 10 horas en los 7 hospitales improvisados instalados alrededor de la plaza, como este, en el edificio de correos.

“Desde las ocho y media de la mañana empezaron a traernos los heridos graves y los muertos. Casi todos presentan heridas graves en la cabeza. Ahora, aseguraba ayer este médico, hay diez cadáveres tendidos aquí. Dos de ellos estaban aún vivos cuando los trajeron, pero no pudimos ayudarles y murieron”.

El jueves por la mañana, el hall del hotel Ucrania se convirtió en una planta de urgencias, asediada por los francotiradores. Un escenario de guerra que ha cogido por sorpresa al personal médico.

Natalia. Médico:
“Trabajo en un hospital muy grande y he visto muchos casos, pero la verdad es que estamos también bastante desbordados. Nunca había visto una cosa así antes y espero no tener que volver a verlo nunca más en mi vida”.