Arranca la cumbre del clima de Varsovia para acercar posiciones en la reducción de gases

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Muchos objetivos y pocas esperanzas vuelven a marcar una cumbre sobre el clima, esta vez la de Varsovia. Desde hace dos décadas, este tipo de citas se suceden con retos cada vez más urgentes, y resultados cada vez más decepcionantes.
El objetivo de la reunión de Varsovia es establecer una hoja de ruta de aquí a la conferencia de París en 2015, donde está previsto que se adopte un acuerdo global y legalmente vinculante.

Pascal Girot. Observador de Care International:
“Bueno, espero que podamo reunirnos y conseguir que todos se muestren honestos y crean que se puede lograr un acuerdo vinculante en 2015.”

Entre cumbre y cumbre se suceden los informes que confirman que el hombre es el principal responsable del calentamiento global.

La temperatura del planeta ha aumentado 0,8 grados con respecto a la era preindustrial. Si no se hace nada para evitarlo, en 2.100 la temperatura en la tierra aumentará cinco grados…el objetivo es limitar esa subida a dos grados.

Para conseguirlo, las emisiones de CO2 tendrían que reducirse a 22 gigatoneladas de aquí a 2050.

El problema es que muchos de los 192 países reunidos en Varsovia bajo la égida de Naciones Unidas parten ya con un buen lote de promesas incumplidas en lo que se refiere a reducción de emisiones contaminantes, y el carbón, el combustible fósil más contaminante, se convertirá previsiblemente en la principal fuente de energía de la economía mundial, sobre todo al servicio del apetito de los grandes países emergentes encabezados por China.

Consciente de sus problemas de contaminación, Pekín asegura que va a Varsovia con un espíritu de apertura,
siempre y cuando no se le exija que se someta a las mismas cuotas que los países industrializados.
Pero Kioto queda lejos, y esta vez, las medidas afectarán principalmente a los países más contaminantes del planeta, y China encabeza la lista seguida por Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia.

Y si los países emergentes arrastran los pies a la hora de recortar sus emisiones, algunas grandes potencias tampoco se muestran dispuestas a hacer concesiones. Estados Unidos, por ejemplo, no ha llegado a ratificar el Protocolo de Kioto, y los objetivos que se fija son muy inferiores a los de algunos países occidentales. La reducción de gases de efecto invernadero, por ejemplo, es cinco veces menos que en Europa. También son los que más frenan otro gran objetivo de las negociaciones: las ayudas financieras acordadas a los países del sur para hacer frente al cambio climático.

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