Domingo XXIV del T. O. (C). 15-9-2013

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Queridos hermanos
Somos pecadores pero Jesus nunca nos abandona. Jesus murió por nosotros, por nuestros pecados y nos salvo.
Y siempre que volvamos al Padre arrepentidos nos recibirá con los brazos abiertos.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas (15, 1-19)
En aquel tiempo, algunos judíos y los pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Y los fariseos murmuraban diciendo: -Este hombre habla con los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: -Si uno de vosotros tiene 100 ovejas y se le pierde una, lo normal es que deje las 99 en el campo y vaya a buscar la oveja que ha perdido. Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: -“¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Por eso, también habrá en el Cielo más alegría por un único pecador que se convierta, que por 99 buenos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene 10 monedas y se le pierde una, enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que encuentra la moneda. Y cuando la encuentra, reúne a las vecinas para decirles: -“¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que entre los ángeles de Dios habrá la misma alegría por un solo pecador que se convierta.

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