(Vídeo) José Vicente Hoy 14.07.2103 (1/6)

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IVAN GARCIA ZAMA
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Repetir el formato golpista del 11 de abril de 2002 basado en la mentira, es la obsesión de la oposición en venezuela. La manera como se pretendió engañar a los venezolanos, de distraer su atención hacia otros asuntos y, así, confundir al gobierno, a los organismos de seguridad y sobre todo a los sectores leales al proceso bolivariano, persiste como fundamento de la conspiración en marcha. La manera como se desorientó a la opinión pública haciéndole ver que no estaba planteado el derrocamiento del gobierno constitucional, sino un reclamo de más democratización del país, constituye un acabado modelo de perfidia y de engaño.

Si uno revisa lo sucedido once años atrás se encontrará con que el elemento clave en aquella conjura fue la forma como los conspiradores, todos sin excepción, militares comprometidos con un acto de traición, empresarios, medios de comunicación, jerarquía de la iglesia católica, políticos de la cuarta república, gremios y sindicaleros, se pusieron de acuerdo para disimular la aventura en que estaban involucrados. Una aventura cuyo único objetivo era acabar con el orden constitucional y arrasar con las instituciones de la república bolivariana.

Todo cuanto se hizo durante aquellos días aciagos, aquel día aciago, fundamentalmente la marcha convocada con el pretexto de reivindicar la democracia y la libertad, desviada hacia miraflores para consumar el asalto a la sede del ejecutivo y asesinar al Presidente Chávez, estuvo recubierto por el manto de la falsedad y del engaño.

Por tal razón, luego del fracaso del golpe, nadie asumió la responsabilidad de lo ocurrido, pese a que los medios se convirtieron, con las imágenes de los golpistas actuando en vivo y en directo, en la mejor acusación. Nadie tuvo el coraje de aceptar que había actuado. Todos recurrieron a excusas que no soportaban constatación de ningún tipo.

Ahora pasa lo mismo. La conspiración está en marcha. Sigue su curso y hay demasiados indicios y revelaciones insólitas. Incluso, indiscreciones que confirman el despropósito que inspira a destacados dirigentes de la oposición y a las gestiones antipatrióticas que algunos hacen en el exterior para garantizar la solidaridad de la potencia imperial.

Si el cuadro es el mismo, si se repite el formato, si en el fondo los golpistas le quieren echar humo en los ojos a la gente para que no reaccione ante las evidencias y pruebas que hay, la alternativa para el gobierno constitucional y democrático de Nicolás Maduro no puede ser otra que actuar, con la ley por delante, y, ante todo, desmontar la táctica del enemigo consistente en negar que conspira cuando está metido hasta la coronilla en una nueva aventura. No hay otra opción ante el engaño que la derecha pretende repetir en el contexto de la nueva situación del país.

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