Jesús Espelosín, autor de 'Operación Chamartín'. 20-6-2013

Periodista Digital
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En 1993 RENFE adjudicó, en un ominoso concurso público, "el derecho de adquirir" un suelo que había sido expropiado para la construcción de la estación de Chamartín. El suelo tenía una capacidad edificatoria de 187.358 m2 y fue adjudicado a DUCH SA para que construyera un nuevo barrio diseñado por Ricardo Bofill.

Hoy, 20 años después, DUCH SA, propiedad del BBVA en un 72,5%, tiene el "derecho de adquirir" 1.855.521m2 de aprovechamiento urbanístico, diez veces mas que cuando se adjudicó, pero, aunque los medios de comunicación han informado reiteradas veces de que "Arranca la Operación Chamartín", DUCH SA no ha pagado ni un solo euro a RENFE, no ha movido ni un puñado de tierra ni ha puesto un ladrillo en el suelo de la virtual Operación Chamartín. Mientras tanto, la Administración Pública ha modificado y ampliado varias veces el contrato con DUCH SA sin nuevos concursos públicos, ha recalificado tres veces el suelo, ha hecho tres leyes, dos autonómicas y otra nacional, para favorecer al adjudicatario, y ha ignorado en tres ocasiones sendos informes jurídicos que proponían la rescisión del contrato a DUCH SA por incumplimiento del mismo.

El relato cuenta como protagonistas a ex socios de algún ministro de Fomento que actúan de intermediarios, a un presidente de Comunidad --Ruiz Gallardón- y a un ministro de Fomento -Arias Salgado- que según el autor de este libro dicen falsedades en sede parlamentaria, y a unos herederos de las familias expropiadas que fueron insultados y casi criminalizados, cuando pidieron cuentas del cambio de uso de los terrenos. Y lo más escandaloso: Nunca, en 20 años, ha constituido todo eso un escándalo público.

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